Cuando el mundo hubo sido concluido, a un puñado de duendes le fue otorgada la llave de una puerta. Cada puerta guarda siete artistas. Cada artista sostiene con su arte al universo.
Allí va, oh, Koksintaplán, el duende que vigila la puerta de la tormenta, donde moran el cantor del viento, el pintor de nubes, el malabarista de granizos, el clown llorón, la flautista de la tempestad, el mimo que mueve las hamacas de los parques y la bailarina entre las hojas.
Koksintaplán tiene dificultades para hacer comprender a su septeto que debe permanecer detrás de la puerta hasta que su reloj de cromatina se lo indique.
1 comentario:
Priscob y yo estamos agradecidos =)Muy lindo.
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